“En toda mujer con Cáncer de mama y antecedentes de cáncer de mama se debería valorar la necesidad de realizar un estudio genético”

  • Entre los factores de riesgo que predisponen a un cáncer de mama nos encontramos los genéticos, una menarquia precoz, o la nuliparidad
  • El apoyo psicológico es fundamental para superar esta enfermedad que afectará a una de cada 8 mujeres a lo largo de su vida

El riesgo que tiene una mujer sin antecedentes familiares de desarrollar un cáncer de mama a lo largo de su vida es de un 12%. Sin embargo, cuando se produce una mutación del BRCA 1-2 (los genes más prevalentes en el cáncer de mama y de ovario) el riesgo puede llegar hasta el 85%, según afirma la doctora Alba Ginés, ginecóloga de la Unidad de Mama Ginemed-Hospital Vithas Nisa Sevilla, que pertenece al grupo sanitario Vithas, que cuenta con 19 hospitales y 28 centros médicos en España

Según la doctora Ginés, “entre los factores de riesgo que predisponen a un cáncer de mama nos encontramos los genéticos, el tabaco, el sedentarismo, la obesidad, una menarquia precoz, o la nuliparidad”.

El cambio sociológico está provocando un retraso de la maternidad. Según el Instituto Nacional de Estadística, la edad media en España del primer embarazo está situada en los 32 años, mientras que en el siglo pasado era estaba en los 19 años. El retraso de la maternidad puede provocar que se diagnostiquen cánceres de mama a mujeres que no hayan satisfecho todavía su deseo reproductivo, factor que tiene en cuenta este equipo.

 

Una vez que esta Unidad Multidisciplinar detecta una mujer con cáncer de mama, valora qué pacientes necesitan estudios genéticos, sobre todo en función de antecedentes, principalmente cáncer de mama y ovario. “En primer lugar, empezamos por la paciente, en caso de que el estudio genético de positivo en la mutación de genes como el BRCA 1 y BRCA 2, se hace llamar a los familiares para recomendarles que se hagan el estudio genético”.

En pacientes portadoras de la mutación genética es importante insistir en el hecho de que ser potador no implica desarrollar la enfermedad, si no tener el riesgo aumentado respecto la población general, por lo que se personalizará el seguimiento a realizar y el tipo de prevención a realizar, basándolo en el diagnóstico precoz o en cirugías reductoras de riesgo.

“El 100% de los cánceres derivan de alteraciones genéticas que sólo afectan a las células tumorales y que no se trasmiten a los descendientes. Tan solo en un 5-10% de los casos la alteración está en el núcleo de todas las células y es cuando son susceptibles de ser hereditarias”.

Además del consejo genético y la valoración del estudio de BRCA 1 y BRCA 2 y otros si lo considera la especialista, este equipo multidisciplinar valora si es necesario apoyo psicosocial personalizado, preservación de la fertilidad y abordaje de la salud sexual, y el impacto socioeconómico que tendrá sobre la mujer y su entorno la detección del cáncer de mama.

Es cierto que en mujeres portadoras de BRCA existe la posibilidad de un diagnóstico genético preimplantacional (DGP), técnica utilizada para diagnóstico de enfermedades hereditarias graves en fase preimplantacional. Pero, aunque la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA) autorizó por primera vez la aplicación del DGP a una mujer con antecedentes familiares de un cáncer de mama con la mutación BRCA1 en España, en la actualidad sólo hay 5 nacidos de madres portadoras de la mutación libres de enfermedad

 

El valor de la psicología en el Cáncer de Mama

Según la psicóloga del Hospital Vithas Nisa Sevilla, Raquel Calero, lo primero que piensa una paciente a la que se le diagnostica un cáncer de mama es en curarse. Y una vez superados los tratamientos, “en volver a sus rutinas cuando antes, minimizando las secuelas que haya dejado el paso de la enfermedad y esto viene especialmente influenciado por los resultados estéticos”. Volver a recuperar “un aspecto saludable (aspecto de “no enfermedad” y sentirse guapas les permite olvidar el haber sido enfermas de cáncer”, dice la doctora Isabel Carbonell, responsable de la Unidad de Mama del Hospital Vithas Nisa Sevilla.

Para Raquel Calero, “la mayoría de las pacientes, cuando reciben el diagnóstico y empiezan a asumirlo, se marcan como objetivo la curación. La paciente deposita su confianza en sus especialistas: El clínico prescribe un tratamiento y la paciente decide.  La paciente se enfrenta continuamente en el proceso de la enfermedad a una toma de decisiones; es por esto que tiene que estar informada del tratamiento que se le va a realizar y de los posibles efectos secundarios que se puedan producir, así como de las secuelas derivadas de los mismos”.

En el proceso de diagnóstico y curación del cáncer de mama, según Calero, “hay muchos momentos duros para la paciente, como recibir el diagnóstico, enfrentar los tratamientos, abandonar la rutina, tener que depender de los demás para muchas cosas durante un tiempo, convivir con los efectos secundarios y a veces tener que asumir secuelas temporales o crónicas. Volver a incorporarse a la rutina diaria tras la enfermedad, asumir las revisiones y manejar la incertidumbre del miedo a una posible recidiva. Éstas suelen vivirse con mayor “desajuste emocional” y desanimo que el inicio de la enfermedad”.

Pensar tanto en la curación como en el resultado a largo plazo, teniendo en cuenta el buen pronóstico que tiene actualmente el cáncer de mama”, es una labor de empeño de todo el equipo, según la doctora Alba Ginés.

El valor de la oncoplastia

El tratamiento médico tradicional en mama ha pasado por la cirugía y, como consecuencia de esto, la mastectomía parcial o radical. “Estas intervenciones dejaban mamas con cicatrices y, en la mayor parte de los casos, no dejaban mamas sino cicatrices. Muchas pacientes vivían esta situación como una mutilación que afectaba a su imagen corporal y a su autoestima.  Esto repercutía en la calidad de vida de las pacientes, porque afectaba además a su relación con los demás”, según Raquel Calero.

Los resultados que derivan de las investigaciones que relacionan oncoplastia con autoestima y calidad de vida confirman la relación positiva entre estas variables.  “Y desde la lógica común, todos podemos entender esta relación si podemos ahorrarnos ver a nuestro cuerpo incompleto empleando una técnica que muestra a nivel médico garantías de seguridad”.

Para Isabel Carbonell, “la oncoplastia ha supuesto una revolución en el tratamiento de la enfermedad oncológica y en el beneficio de la autoestima y calidad de vida de las pacientes”.

La Unidad de Mama del Hospital Vithas Nisa Sevilla está compuesta por ginecólogos especialistas en mama, genetistas, cirujanos de mama, psicólogos, oncólogos, cirujanos plásticos, radiólogos, anatomopatólogos, personal de enfermería y auxiliares perfectameIMG_5762nte entrenados para tratar de forma personalizada con estas pacientes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s