Expertos de Vithas aseguran que evitar la sobreprotección es clave en la  rehabilitación de niños con daño cerebral

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  • Las alteraciones físicas son las más evidentes tras el daño cerebral pero van a ser las cognitivas las que más van a incapacitar al menor
  • Daños cerebrales leves como trastornos del lenguaje o de la atención, deben ser rehabilitados de forma inmediata por profesionales especializados y no por las familias

Cada cuatro minutos se produce un ingreso por daño cerebral adquirido (DCA) en España. Trasladado al entorno infantil, según la Federación Español de Daño Cerebral (FEDACE), el DCA tiene una incidencia de 191 niños por cada 100.000 al año y es una de las principales causas de interrupción normal del desarrollo de un menor.

Mientras que en adultos la causa principal es el ictus, en niños/as, la epilepsia, los traumatismos craneoencefálicos, las encefalopatías, los tumores cerebrales y los accidentes cerebrovasculares son los principales desencadenantes del daño cerebral infantil, según indica la directora clínica de NEURORHB, el servicio de Neurorrehabilitación de los hospitales Vithas de Valencia, Sevilla y Vigo, Dra. Carolina Colomer. El grupo sanitario Vithas cuenta con 19 hospitales y 28 centros médicos en España.

Aunque inicialmente las alteraciones físicas son las más evidentes tras el daño cerebral, posteriormente, van a ser las cognitivas las que más van a incapacitar al niño para su posterior reintegración a la vida diaria. Por ello, la Dra. Colomer asegura que “el abordaje desde un punto de vista terapéutico será fundamental para que el diagnóstico no condicione, ya que si algo tenemos claro en NEURORHB, es que un diagnóstico no es un pronóstico”.

Por ello, es imprescindible un seguimiento del niño/a que está en pleno crecimiento y cuyas habilidades emergerán con el paso del tiempo, por lo que precisará de la máxima integridad de su cerebro para su completo desarrollo. “Al haber sufrido una lesión y verse truncada dicha integridad- añade Colomer- es probable que la evolución no siga los cauces habituales y puedan demorarse hasta el momento en el que consiga madurar algunas de sus capacidades”.

“En la actualidad, -explica la directora clínica de NEURORHB -, en la población pediátrica encontramos que existe un elevado número de secuelas no identificadas en el momento del alta hospitalaria que corresponden a un daño cerebral leve como pueden ser trastornos del lenguaje o de la atención, que deberían ser rehabilitadas de forma inmediata por profesionales especializados y que se asumen por parte de la familia, que en la mayoría de los casos desconoce la existencia de las unidades de neurorrehabilitación pediátrica”.

Mi hijo tiene daño cerebral ¿y ahora qué?

Por otro lado, según afirma Laura Gómez, coordinadora del servicio de Neurorrehabilitación Pediátrica de Vithas Hospital Nisa Virgen del Consuelo, “es muy importante tener en cuenta que de la colaboración y la participación de la familia dependerá en gran parte la eficacia del tratamiento”.

Por ello, cabe destacar la importancia del papel de la familia, ya que son ellos quienes proveen los cuidados principales al niño/a. “La intervención primaria- destaca Laura Gómez- debe ser efectuada, fundamentalmente, por la familia con el esfuerzo y guía de los especialistas”.

Es por esto que no se debe separar la ayuda al niño de la que precisen los padres. Y, como elemento clave de la rehabilitación de los menores con lesión cerebral, Gómez recomienda las siguientes pautas para los padres:

  • Si observa algún retraso en el desarrollo acuda a especialistas para que sea valorado su hijo
  • Estimular es adecuado, pero tenga en cuenta que sobreestimular no
  • Realice refuerzos positivos ante los pequeños avances
  • Mantenga una actitud positiva, si existe capacidad de aprendizaje mejorará, pero necesitará tiempo y repeticiones
  • Marque rutinas establecidas a seguir para facilitar el aprendizaje
  • No sobreproteja, promueva la participación. Se debe intentar que todo lo que pueda hacer solo lo realice sin ayuda
  • Recuerde que la discapacidad no es una enfermedad

 

Y, sobre todo, es importante recordar, añaden las expertas del servicio de Neurorrehabilitación, que “la infancia es el mejor momento para desarrollar al máximo el potencial de un niño, sobre todo si padece alguna discapacidad, ya que es la etapa donde puede adquirir una mayor cantidad de conocimientos y en la que se produce un mayor aprendizaje”.

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